El trabajo doctoral de Loreto Alonso respalda las intervenciones escolares y comunitarias para favorecer el desarrollo motor infantil
Los programas analizados en su tesis constatan, sobre todo, una mejora de las habilidades relacionadas con el manejo de objetos.
Aprender a correr, saltar o lanzar una pelota forma parte del desarrollo de cualquier menor durante sus primeros años de vida. Estas capacidades, conocidas como habilidades motrices básicas, facilitan la participación en juegos, actividades físicas y deportes y pueden contribuir a mantener una vida activa desde la infancia. Una tesis doctoral defendida en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha estudiado cómo influyen en este aprendizaje factores como la familia, el profesorado, el centro educativo y el entorno en el que viven escolares de 4 a 6 años. La investigación de la graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte Loreto Alonso Martínez (Oviedo, Asturias, 1992) concluye que las intervenciones desarrolladas desde la escuela y la comunidad pueden contribuir a mejorar determinadas habilidades motrices, especialmente, las relacionadas con el manejo de objetos, como lanzar, recibir, botar o conducir una pelota.
Uno de los estudios incluidos en la tesis analizó distintos programas destinados a mejorar los hábitos diarios de la población infantil. Estas iniciativas no se centraban únicamente en aumentar el ejercicio físico, sino también en reducir el tiempo sedentario y favorecer un descanso adecuado.
Los resultados muestran que este tipo de programas que actúan de manera coordinada sobre el alumnado, las familias y el entorno escolar son “eficaces” para mejorar las habilidades motrices básicas, sobre todo, aquellas que requieren controlar objetos. Entre ellas, se encuentran acciones habituales en muchos juegos infantiles, como lanzar una pelota, atraparla, botarla o golpearla. En cambio, los efectos fueron “más limitados” en otros aspectos, como la condición física general o la modificación del conjunto de hábitos relacionados con la actividad, el sedentarismo y el sueño.
Una referencia para evaluar el desarrollo motor
La tesis también ha permitido establecer valores de referencia para evaluar las habilidades motrices de la población infantil española. Para ello, se realizaron distintas pruebas a más de 200 escolares. Estas actividades permitían comprobar, por ejemplo, si podían mantener el equilibrio, saltar, rodar, desplazarse, lanzar una pelota o recibirla. Los resultados confirmaron que estas pruebas son adecuadas para evaluar a escolares en España y permitieron establecer valores orientativos según la edad y el sexo.
“Los resultados mostraron un mejor desempeño de los niños en las tareas de control de objetos, mientras que, en el resto de dimensiones, se observaron resultados similares entre ambos sexos, así como una mejora progresiva con la edad”, señala Loreto Alonso.
Memoria, atención y control de los impulsos
Otro de los estudios de los que se compone la tesis doctoral analizó determinadas capacidades mentales que ayudan a prestar atención, recordar instrucciones, controlar los impulsos y adaptarse a situaciones nuevas (la llamada función ejecutiva). Estas capacidades son necesarias, por ejemplo, para esperar un turno, seguir las reglas de un juego, recordar una secuencia de movimientos o cambiar de estrategia cuando una actividad no sale como se esperaba. La investigación evaluó a escolares de entre 3 y 7 años.
“Los resultados muestran un desarrollo cognitivo progresivo con la edad, así como diferencias por sexos, con un mejor desempeño de las niñas, especialmente, en el control inhibitorio, que es la capacidad para controlar los impulsos y evitar respuestas automáticas”, indica la investigadora.
La influencia de madres y padres
La última parte de la tesis estudió si la actividad física y la condición física de madres y padres estaban relacionadas con el desarrollo motor y los hábitos de sus descendientes. Los resultados indican que la edad y el sexo de cada escolar explican mejor las diferencias en las habilidades motrices y en la condición física que el nivel de actividad de sus progenitores. No obstante, el estudio observó que “una mejor condición física de las madres estaba relacionada con algunas rutinas infantiles más saludables, como una mejor calidad del sueño y una mayor cantidad de actividad física”.
“Esta tesis pone de manifiesto que, si bien la familia desempeña un papel relevante, el desarrollo motor y la adquisición de hábitos saludables en la infancia dependen en gran medida de estrategias centradas en el entorno escolar y comunitario ─afirma Loreto Alonso─. En este sentido, resulta fundamental garantizar oportunidades motrices equitativas dentro del contexto educativo”.
Loreto Alonso ha desarrollado su investigación dentro del grupo Ejercicio Físico, Salud, Metabolismo y Capacidad Funcional (E-FIT) de Navarrabiomed, el centro de investigación biomédica de la UPNA y el Gobierno de Navarra. La tesis ha sido dirigida por dos docentes de la institución académica navarra: el catedrático Mikel Izquierdo Redín, responsable del grupo E-FIT, y la profesora titular Alicia Alonso Martínez , directora del Observatorio de Actividad Física de Escolares en Navarra . La tesis se ha realizado en la modalidad de doctorado internacional.
